Candidiasis

Hongos, los grandes enemigos de nuestra salud

 

La cándida es un organismo oportunista que precisa de unas condiciones específicas de carácter sistémico y local para su desarrollo, se alimenta de los restos mal degradados durante el proceso de digestión, en concreto celulosa. Es un hongo levaduriforme saprófito de carácter dimorfico, con dos formas, por lo cual puede dejar de ser una levadura y mutar para convertirse en un micelio fungal, perfora la membrana mucosa fijándose a ella por medio de las hifas (a modo de raíz). Esta perforación de la membrana mucosa y la variación de la composición cualitativa y cuantitativa de la microflora, es el inicio de una cascada de acontecimientos que terminan por formar una especie de retroalimentación (Biofeedback) patológica.

La acción metabólica de los hongos, genera gran cantidad de residuos (metabolitos altamente tóxicos), de los que se conocen unas 80 sustancias diferentes. De estos es destacable el ácido tartárico, el acetaldehído y la arabinosa .

 

 

Causas que favorecen el desarrollo de las cándidas:

 

Tratamientos prolongados con antibióticos de amplio espectro.

Tratamientos farmacológicos diversos. Terapias hormonales (anticonceptivos), inmunodepresoras (corticosteroides), AINES.

Hábitos alimenticios inapropiados, exceso de azucares, lácteos de vaca, carbohidratos (especialmente refinados), comida basura.

Estrés continuado.

Intoxicación por metales pesados (principalmente mercurio y plomo).

Estados inmunodeprimidos secundarios a patologías (cáncer, SIDA, hepatitis, etc.)

Disminución de las secreciones gástricas (sobre todo hipocloridia).

Factores carenciales, falta de nutrientes.

Otros de menor importancia pero que participan de forma decisiva como cofactores: beber agua muy clorada, alimentos irritantes, estrés oxidativo.

 

Síntomas más comunes:

 

Cansancio.

Malestar general.

Dolor muscular y de articulaciones.

Hinchazón abdominal, ardor estomacal, digestiones pesadas.

Diarrea y/o estreñimiento, gases intestinales.

Depresión anímica Irritabilidad y o inquietud, insomnio.

Dolores de cabeza Dolores abdominales.

Retención de líquidos.

Disminución de la capacidad de concentración.

Reacciones alérgicas de diversa incidencia.

Picor anal, molestias vaginales o prostáticas.

Aparición de aftas bucales Inflamación y sangrado de encías.

Laringitis y faringitis recurrentes o crónicas, afonía.

Infecciones crónicas.

Desorientación o sensación de borrachera, pérdida de memoria.

Deseo de comer carbohidratos.

 

 

Enfermedades y desequilibrios relacionados con la candidiasis

 

Intoxicación por metales pesados.

Enfermedad de Crohn.

Colitis.

Síndrome del intestino irritable.

Artritis reumatoide.

Lupus.

Asma.

Psoriasis y eccema.

Sinusitis.

Esclerosis múltiple.

Fibromialgia.

Síndrome de la fatiga crónica.

Hipotiroidismo.

Hipoglucemia.

Depresión y estados de ansiedad, psicosis infantil.

Anemia.

Acné, urticaria, alergias.

Cistitis, prostatitis.

Parasitosis.

  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube